¿Qué son los acumuladores estacionarios solares?

En todas las instalaciones autónomas de 12v que cumplen con el objetivo de suministrar electricidad (paneles solares) es necesario que se pueda almacenar la energía que se va captando en las horas en las que está disponible la radiación solar para lograr cubrir las necesidades energéticas que se tendrán cuando el Sol se haya ido, tanto para los ciclos diarios como para los ciclos estacionales.

Los acumuladores eléctricos, son, como lo indica su nombre, dispositivos que nos permiten almacenar esta energía que obtenemos del sol.

Algunas características importantes de estos acumuladores son:

  • Son un producto que cumple un papel muy importante en todo lo relacionado con a la durabilidad y al correcto funcionamiento de las instalaciones que hagan uso de celdas solares fotovoltaicas.
  • Los acumuladores solares tienen la capacidad de asegurar cubrir la demanda de energía que ha de necesitarse en los periodos donde no se obtenga mucha energía solar, por ejemplo, en un día con muchas nubes. A esto se le llama autonomía.
  • Los acumuladores están basados en un sistema electroquímico que utiliza reacciones químicas que son reversibles en su interior (como el funcionamiento de una pila).

Parámetros principales de un acumulador solar

Hay unos parámetros que suelen estar presentes en todos los acumuladores y que conviene conocer.

Capacidad

Como lo sugiere su nombre, la capacidad viene a ser la cantidad máxima de electricidad que un acumulador es capaz de almacenar.

En la práctica, y para evitar posibles daños a la batería y así alargar su vida útil, solo es posible almacenar una porción de la capacidad total. A esto último se le conoce como capacidad útil.

Esta capacidad útil depende principalmente del tipo de acumulador y, como es evidente, de las condiciones de trabaja a las que este sea sometido.

Generalmente, son capaces de almacenar entre el 30 % y un poco más del 90 % de la capacidad teórica máxima (esto en el caso de los acumuladores de mejor calidad).

La capacidad de electricidad que puede llegar a proporcionar uno de estos acumuladores también dependen enormemente de lo que se denomina tiempo de descarga, esto significa que si la capacidad de un acumulador es muy grande más lento se llevara a cabo el proceso de descarga.

La capacidad de la batería suele estar expresada en amperios hora (Ah). También se hace uso de una notación muy particular con la letra “C” y un número que viene a representar el tiempo de descarga en horas.

De esta forma, C25 viene a significar que el tiempo de descarga para la batería es de 25 horas, esto nos quiere decir que durante ese periodo de tiempo seremos capaces de obtener una intensidad de corriente razonablemente estable.

Profundidad de descarga

La profundidad de carga hace referencia al porcentaje de capacidad máxima del acumulador que puede ser extraída en condiciones normales.

Vida útil del acumulador de energía

La vida útil de un acumulador se suele medir por medio de ciclos. Con esto nos referimos a cada proceso de carga/descarga que lleva a cabo (siempre llegando al límite de descarga recomendado).

Por ejemplo, suponemos un ciclo por día y asumiendo que el acumulador funciona de manera correcta y que cuenta con el debido mantenimiento, este debería tener una vida útil de por lo menos 10 años.

Autodescarga

Cuando la gente habla de las autodescargas, a lo que hacen referencia es al fenómeno por el que un acumulador se va descargando lentamente, de manera continua sin importar de que esté conectado o no a un circuito externo.

Tipos de acumuladores

Acumuladores estacionarios

Este tipo de acumuladores, como su nombre lo indica, suelen estar ubicados en un lugar fijo y se encarga de proporcionar corriente eléctrica tanto periódica como esporádicamente según las necesidades que se tengan.

Es importante señalar que este tipo de acumuladores no están hechos para entregar grandes valores de intensidades en periodos cortos de tiempo.

Acumuladores de arranque

Este es un tipo de acumulador que se encarga de proporcionar energía eléctrica con unos valores elevados de intensidad en un periodo relativamente corto de tiempo.

Por ejemplo, son usados en los automóviles cuando estos se ponen en marcha o cuando se está arrancando el motor.

Este tipo de acumulador hace uso de unos electrodos mucho más gruesos en su interior en comparación a los acumuladores estacionarios.

Esto último también es la razón principal de que tengan una vida útil mucho más corta, tiene que afrontar un trabajo más “duro”.

Acumuladores de tracción

Estos son acumuladores que tienen como función proporcionar corriente a vehículos eléctricos. Su característica principal es que ofrecen intensidades de corriente alta en un periodo de horas.

Cuando se quiere hacer uso de acumuladores en instalaciones solares fotovoltaicas, lo más recomendable es hace uso de acumuladores estacionarios.

Acumuladores estacionarios de plomo-acido

Estos son un tipo de acumuladores los cuales han sido construidos con vasos independientes y rejas que poseen un bajo contenido en antimonio.

Este tipo de acumuladores son los ideales en lo que se refiere a las instalaciones fotovoltaicas pues han sido especialmente diseñados para ofrecer periodos de descarga lentos y su periodo de recarga se lleva a cabo cuando hay disponibilidad de energía.

Aquí es importante señalar que, a la hora de conectar el acumulador a las placas solares, es el voltaje del acumulador el que determinara el voltaje en las placas.

Esto quiere decir que el funcionamiento de cada unidad en el sistema de placas solares estará condicionado por el acumulador. Esto tiene como consecuencia que el valor de la intensidad que ofrecerá el modulo deberá ser ajustado mediante el valor de la tensión que proporcione el acumulador.

En una instalación de paneles solares, el valor de voltaje en los módulos será muy similar al de la batería.

Esto tiene como consecuencia que los módulos trabajaran a un voltaje un poco menor del de máxima potencia, por lo que se obtendrá una potencia inferior a la que en teoría es la máxima posible.

Todo esto quiere decir que, a la hora de adquirir un acumulador para las instalaciones fotovoltaicas, será necesario hacer un balance entre precio, calidad, fiabilidad y, como siempre, duración.